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ANPBOLIVIA Artículo No. 5 Julio de 2010 Un espacio en defensa del buen periodismo, la libertad de prensa y expresión y el acceso a la información.
GOLES DE PERIODISTAS EN EL MUNDIAL DE SUDÁFRICA Por Juan Pablo Guzmán (*)
¿Quién dijo que los periodistas no pueden anotar estupendos goles en el Mundial de Sudáfrica? Pues se ha demostrado que sí es posible, aunque, desde luego, se trata de goles periodístico-literarios, es decir enfoques de gran calidad que tal vez no figuren en los registros 2010 de la FIFA, pero con seguridad quedarán como las huellas que permitirán, con una gran prosa, recordar a lo largo del tiempo el torneo mundialista y sus emociones más profundas. Centenares de periodistas llegaron a Sudáfrica para la cobertura mundialista, mientras otros escribieron notas siguiendo las transmisiones de televisión. De ese gran conjunto, varios fabricaron piezas que bien podrían ser referencias de lo que debe ser un periodismo de calidad.
Veamos algunos ejemplos.
El periodista Diego Torres de El País de España, con un aire que nos recuerda los primeros párrafos de artículos y novelas de Gabriel García Márquez, escribió el 28 de junio: “El juez asistente Stefano Ayroldi nunca olvidará la noche fría en que Guardado le pidió a gritos que mirase a la pantalla gigante. Su primera reacción fue un gesto imperioso. Pero entonces llegaron Salcido, Márquez y Torrado al frente de una manifestación improvisada. Todos estaban desesperados. Y todos le señalaban la pantalla que se ubica en el anillo intermedio del fondo norte del estado Soccer City”
La referencia correspondía al grave error del juez Stefano Ayroldi, nacido en Bari (Italia) en 1967, quien no sancionó una posición adelantada del delantero argentino Carlos Tévez, quien anotó así uno de los tres goles con los que Argentina venció a México por 3-1 el 27 de junio.
Javier Melero, también periodista de El País, nos regaló el 15 de junio la insólita historia del más sobresaliente jugador de Corea del Norte, relatada así: “Jong Tae-Se, el Rooney asiático por la prensa de su país, es un ídolo nacional atípico. Si ya resulta raro ser el icono mediático de Corea del Norte, uno de los países más herméticos del mundo, aún más peculiar es lograrlo habiendo nacido, vivido y jugado toda su vida en Japón y teniendo, hasta 2006, nacionalidad surcoreana, el gran enemigo del país al que ahora defiende en Sudáfrica”.
La historia, salpicada de insólitos datos, cuenta que Jong nació en Japón, pero adoptó la nacionalidad surcoreana, pese a que sus padres son norcoreanos. Cuando en la Universidad Coreana de Tokio veía como el equipo de fútbol de Corea caía derrotado ante Japón sintió un estremecimiento que luego se convirtió en el alumbramiento de una certeza, es decir en la determinación –luego cumplida- de defender los colores de Corea del Norte y encajar un gol a Japón. “Su sueño se hizo realidad el 17 de febrero de 2008, cuando anotó el gol del empate en un partido de la clasificación para la copa de Asía”, cuenta Melero.
Otro periodista de El País, John Carlin, evidenciando que el periódico español lideró en lengua castellana la cobertura de alta calidad del Mundial sudafricano, escribió el 5 de julio una joya periodística, que, entre otros temas, reflejó la dolorosa eliminación de Ghana en cuartos de final, a manos de Uruguay, en un partido fantástico por el desborde de emociones.
“…las escenas de angustia sobre el campo el viernes por la noche después de que Ghana perdiera en los penaltis contra Uruguay eran tan terriblemente íntimas que la única respuesta decente era apartar la vista de la televisión”, contaba Carlin. Y luego agregaba: “La crueldad de sus circunstancias, el destino brillante que Uruguay, literalmente, les arrebató en el último suspiro del partido fue salvaje. Estamos acostumbrados a que la fortuna haga de las suyas en el fútbol, pero lo que le paso a Ghana significó un ascenso a otro nivel, hasta ahora desconocido, de perversidad”.
Más cerca de la reflexión filosófica, el analista argentino Mariano Grondona, del periódico La Nación de Buenos Aires (Argentina) escribió el 13 de junio un artículo en el que buscaba descifrar por qué el fútbol logra crear ese inexplicable sentimiento que funde en una sola vibración emocional a la pasión, la esperanza, la desilusión y el orgullo nacional, circunstancias anímicas y morales que pocas veces se encuentran en un mismo espacio común.
“Es que hay un sentido místico, casi religioso, en ese momento supremo del fútbol, cuando una multitud siente al mismo tiempo, en el mismo instante, la dulce o amarga sensación de un gol. ¿No quiere decir algo más allá del fútbol que él nos brinde, a quienes venimos de las más distintas preferencias, esta sorprendente vivencia de la unanimidad? ¿Qué late en el fondo de la conciencia colectiva cuando todos vivimos una idéntica sensación? ¿Sólo el entretenimiento de un juego o la aguda conciencia de que formamos parte de una misma nación? Los guerreros que nos precedieron, ¿no sentían algo similar cuando cargaban detrás de una bandera? El fútbol tiene la ventaja adicional sobre los demás deportes de que la escasez del gol lo transforma en un estallido inolvidable. ¿No será que en este tiempo en que las impulsiones de la unidad casi nos han abandonado, la camiseta se ha convertido en el sustituto emocional de la bandera? ¿No es en torno de aquella que ahora nos reconocemos mutuamente como los miembros de una misma nación?”, preguntaba Grondona.
Sudáfrica 2010: A través de la televisión disfrutamos momentos inolvidables de fútbol, nos abatimos desconsolados por la caída de un equipo con el que simpatizábamos, llegamos al clímax de la alegría con la victoria de nuestra selección favorita y sonreímos con sarcasmo ante la caída de un equipo antipático.
La televisión nos permitió todo ello. Mientras, la buena prensa nos transportó a escenarios de reto y fe, al comprobar mediante la lectura que la palabra, bien tratada, siempre será una única e incomparable herramienta para contar el júbilo y la desesperanza que sólo el fútbol es capaz de generar en nuestros corazones.
(*) Juan Pablo Guzmán es periodista y fanático del fútbol. |
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